Trulli il Castagno
La tarde antes de la boda nos vemos en un viñedos, a las afueras de Locorotondo. Mesa larga al aire libre, una cata de vinos pugliesos y pizza para compartir.




Nos vamos a casar en el sur de Italia, rodeados de las personas que más queremos.
Queremos que estos días sean una pausa del mundo: comer despacio, brindar mucho, caminar por callecitas blancas, y celebrar la vida juntos.
Esta página tendrá todo lo que necesitas para el viaje.

La noche anterior nos juntamos entre trulli y olivos, con vino fresco de Puglia y la luz del atardecer que solo da el final del verano.
La tarde antes de la boda nos vemos en un viñedos, a las afueras de Locorotondo. Mesa larga al aire libre, una cata de vinos pugliesos y pizza para compartir.
Locorotondo, Puglia, es un pueblo blanco en lo alto de una colina, entre viñedos, olivos y trulli — esos pequeños conos blancos que solo existen aquí.

Locorotondo significa “lugar redondo” — y lo es. Sus calles giran en círculos perfectos, todas blancas, llenas de geranios y ropa colgada al sol. Es de los borghi più belli de Italia, y nuestra casa por unos días.
Nuestra ubicación principal: un trullo restaurado entre olivos centenarios. Aquí celebramos la ceremonia y la cena. Se quedan los papás, los hermanos y la familia más cercana.
Cómo llegar
A pocos minutos en coche. Una villa con piscina, jardines de granadas y muchísimas habitaciones. La casa de los amigos — mañanas lentas y aperitivos al atardecer.
Cómo llegar
Las dos villas están a 15 minutos una de la otra — vamos y venimos sin problema.
Volar a Italia no es tan difícil como suena. Aquí los aeropuertos más cercanos y cómo bajar hasta Locorotondo.
El aeropuerto principal de Puglia. Mejores conexiones internacionales.
Más pequeño, a veces más barato. Buena opción si vienes desde Roma o Milán.
Lo más cómodo. Alquila un carro en el aeropuerto — la zona se disfruta mucho más con ruedas. Conducir en Puglia es fácil y bonito.
Hay tren desde Bari Centrale hasta Locorotondo (línea FSE), unas 2 h. Salidas escasas, mejor consultar antes.
Puedes organizar un transporte privado que te lleve desde Bari a las villas.

La región es preciosa y todo está cerca.
El reino de los trulli — Patrimonio de la Humanidad. Magia pura al atardecer, cuando se vacía de turistas.
Pueblo encajado en acantilados sobre el mar. Bañarse en su cala diminuta es obligatorio.
La Città Bianca. Tan blanca que casi cuesta mirar. Aperitivo al atardecer en la muralla.
La Florencia del sur. Barroco color miel y los mejores pasticciotti de tu vida.
Pueblitos blancos de la Valle d'Itria. Comer carne en una bottega o gelato en la plaza.
Visitar un molino de aceite y catar el oro líquido de Puglia. Os ayudamos a reservar.
Piensa en una boda en el campo italiano, al final del verano: linos, colores cálidos, telas que respiran. Cómodo y alegre.
Cosas pequeñas que aprendimos planeando esto y que nos van a hacer la vida más fácil.
Los días antes y después del 17 son perfectos para conocer la zona, descansar del jet-lag y vernos sin afán.
Muchos sitios pequeños solo aceptan efectivo. Lleva algunos euros en tu billetera.
Con un “grazie”, “per favore” y “buongiorno” os ganáis a cualquiera. Intentalo — los italianos lo aprecian muchísimo.
Septiembre todavía pega fuerte. Antisolar, sombrero, gafas y una botellita de agua siempre encima.
Las callecitas blancas son piedra y no perdonan. Deja los taconesen casa.
Las carreteras de la región son fáciles, los italianos son “expresivos”.
Tipo C/F (los europeos de dos huecos redondas). Si vienes de fuera de Europa, lleva adaptador.
Entre las 14 y las 17 muchos negocios cierran. Es ley sagrada — aprovecha para hacer lo mismo.

Necesitamos saber quién viene para reservas, contar platos y descorchar las botellas justas.